Apostó su vida al rojo
pero el negro le salió.
Hacer mucho y tener poco,
siempre la misma canción.
Salario en bolsillo roto,
cuenta atrás en el reloj,
cuando al fin llegó el reposo
se apagó su corazón.

Es larga la espera subiendo una escalera
recogiendo las sobras que los otros te
dejan.
Lo que pudo haber sido aquel último
tramo
es beneficio ajeno y pasto de gusanos.

Y ahora será recordado
como un buen trabajador.
Hijo, padre, abuelo, hermano
de otro nuevo perdedor.

Cojo mis maletas y cambio de planeta,
me voy donde el esfuerzo tiene su
recompensa.