Allá donde no ha estado nadie,
de allí me viene el color.
Me sale, me sale, me sale...
el rojo de mi corazón...

La furia del desobediente,
la fuerza de la voluntad,
el malherido me entiende,
el que hiere me quiere callar.
Donde se rompen los mares,
mi fuente de inspiración,
me sale, me sale, me sale
el virus de la rebelión...

Ruge debajo del pecho,
siente como un animal,
sé cuáles son mis derechos
y no me los van a robar.
Ave que escapa del nido,
si el nido se torna opresor,
si de algo estoy convencido
es de que no me atrapa ni dios...

Sólo obedezco a la ley del deseo,
puedo mirar aunque me quede ciego.
Ésto es posible que acabe en infarto
pero es mejor que seguir esperando.

Incontinencia, vivir sin tregua,
abrirse paso con el filo de la lengua.