Cuando me faltas y no te tengo,
cuando te busco y no te encuentro,
haciéndome polvo el pescuezo.
Cada vez que veo tu rostro,
no controlo mi sentido,
quiero tenerte aquí conmigo.
Si tenerte me cuesta la vida,
he firmado mi sentencia:
libre hasta en la despedida.
Vicio, prohibido, exclusión,
mendigando en la puerta del sol.
Si está mal yo decido, esa es mi condición,
colega, ¡busquemos un rincón!
Si la pena seca la garganta,
te llamo con la esperanza
de que duermas en mi cama.
Apagar la llama con fuego,
no es remedio ni cura,
tan solo verla desnuda...
Pásamelo... la gota que colma el vaso cuando
estoy vacío.
Pásamelo... ese humo que me alienta cuando
estoy vencido.
Pásamelo... me señalan con el dedo,
han perdido el norte.
Pásamelo... si mi norte es tu destino,
yo elijo el mío.