Pasarán a su lado las gaviotas,
que buscan en la basura,
lo que a los ricos le sobra.
Coserán para vestir Occidente,
escondiendo la inocencia,
para que nadie la encuentre.

Es la infancia de algún niño,
sin presente, ni destino.
Tiene la barriga hinchada,
las manos ensangrentadas.

Crecerán los tallos de amargura,
en un corazón tan débil,
las heridas ya no curan.
Volverán las palomas mensajeras,
a anunciar a su familia,
que el crío está bajo tierra.

Es la infancia de algún niño,
sin presente, ni destino.
Tiene la barriga hinchada,
las manos blancas...

Que jueguen cuando se juega,
qe rían sin tener miedo,
que las injusticias pasen,
siempre cuando estén durmiendo.