Pusiste precio a las rejas
que secuestran tus ideas
por cuatro duros de mierda.
Ser lo que quieren que seas,
elegir lo mas fácil,
evitar los problemas.
Del comedor al trabajo,
la comida está en el plato,
la derrota te espera.
Con el pecho numerado,
enmudecido y censurado,
una pieza en la cadena.
Kizás así seas feliz,
de creer tener asegurado el porvenir.
Normalidad vivir sin más,
ajeno al ruido desatado debajo del alquitrán.
Una verdad incuesionable:
Tanto tienes, tanto vales,
has mordido el anzuelo.
Objeto de escaparate,
la concienca es sobornable,
pronto cambia de dueño.
La mismas acción repetida,
en horario de oficina no se atiende al sin techo.
El horizonte está en ruinas,
te alimentas de rutina,
se oscurece el sendero.
Kizás así seas feliz,
de creer tener asegurado el porvenir.
Normalidad vivir sin más,
ajeno al ruido desatado debajo del alquitrán.